Anuncio sobre el cambio climático de WWF.
Llegando a este punto, vemos que el cambio climático es un problema muy grave que debe animar a los políticos a poner remedio, pero con la colaboración de los ciudadanos. Es por elllo que la solución para obligar a cambiar hábitos contaminantes a la población sería imponiendo un precio a las emisiones. Según Krugman, un cliente en una tienda de frutas y verduras observaría que los productos locales son más baratos que los procedentes de otros países, ya que se reflejaría en el precio el coste de los permisios de emisión o impuestos de contaminación para enviar los productos.
Para el climatólogo James Hansen, la principal causa del cambio climático es la combustión del carbón. Según este científico, hay que dejar de quemar carbón de aquí a veinte años para evitar la subida de las temperaturas. Para Paul Krugman, una buena política sería aplicar medidas disuasorias basadas en el mercado con controles directos al uso del carbón. España, país que se ha comprometido a rebajar las emisiones de dióxido de carbono, ha autorizado la construcción de centrales térmicas, con la consiguiente producción de CO2 que ello conllevaría. El debate de la energía nuclear en nuestro país se debería plantear ya, para luchar también contra el cambio climático. Para el climatólogo Hansen, las políticas de tope y truque moralmente no serían admitidas, ya que un ciudadano se puede comprar un coche híbrido o una casa que evita la producción de CO2 para contribuir a la lucha contra el cambio climática, pero a la vez está liberando permisos de emisiones para otra persona. Según Krugman: "cualquier solución seria debe depender principalmente de la creación de un sistema que le dé a todo el mundo un motivo egoísta para generar menos emisiones.


